Yo una vez era como una rosa:
me cubría de espinas para que no me hirieran,
para que no me hicieran daño.
Él me recogió y me las quitó.
Y yo por ello sufrí.
Intento volver a ser
aquella rosa espinosa
que fui una vez,
pero parece que las espinas
ahora crecen hacia dentro...

No hay comentarios:
Publicar un comentario