Por
todo eso, te doy las gracias, ya que, aparte de haberme hecho querer
matarte, rajarte, asesinarte, destriparte, descuartizarte, y mil cosas
horrendas más que se me pudieran ocurrir por mi (a veces) perversa
mente, me has hecho abrir los ojos y ver que soy tan sumamente genial
que me plagian, que tengo una imaginación de la que sentirme orgullosa,
que mis pjs son la hostia en patinete, y que soy una estrellaza que
eclipsa a todos los envidiosos y envidiosas.
Sin embargo, ten cuidado, porque ya te tengo fichada, plagiadora mía. Y no, esta vez te hundiré aún más abajo. Hala, a mamarla.
→ Con amor, de Yuline Kanda, la verdadera exorcista eléctrica.
P.D.: Te odio ❤

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