Siempre he sido y seré un maldito cero a la izquierda...
El
simple hecho de no querer parecerme a los demás, de evadirme de esta
asquerosa sociedad que se ha formado, de no ser una creída estúpida como
muchas... Todo eso ha acabado por derribarme al suelo... Haciéndome
caer lo más bajo que he podido... Una... Y otra... Y otra vez... Hasta
herirme...
Quería
desaparecer. De verdad lo quería... Siempre sintiéndome desplazada,
distinta... Un bicho raro cuya meta no es convertirme en uno de ellos...
Y aunque en el fondo sepa que ser diferente está bien, a veces esas
diferencias hacen que te quedes sola...
Era
obvio cómo iba a terminar: sola. Los amigos de verdad se cuentan con
los dedos de las manos, aunque a mí me sobra una mano... Sin embargo, la
soledad por la que mi triste corazón vagaba se llamaba amor.
Desde siempre temí esa palabra. Me daba miedo... Miedo porque estaba
segura de que nunca la entendería, de que su significado me quedaba
demasiado grande. Me odiaba. Miraba a mi alrededor y la imagen era la
misma: todos exitosos, populares... Y luego, yo.
Yo...
Esa rosa roja, sangrienta... De tantas heridas recibidas... Esa
delicada flor que se terminó cubriendo de espinas para protegerse, para
evitar que la dañaran... Dolor. Dolor inmenso al pensar que si esas
espinas desaparecían, me destruirían... Y sin embargo, esas espinas
desaparecieron...
Y
apareciste tú. Una de las únicas personas que han sido capaz de
aceptarme tal como soy, que ha podido convencerme de que, a veces, ser
diferente no es algo malo, sino todo lo contrario. Porque las personas
distintas son especiales...
Entonces aprendí el significado de amor a través de ti. Supe desde el primer momento que pasaría algo entre nosotros. Supe desde el primer momento que... serías mío.
Y
desde ese momento, mi vida cambió. Mi corazón se animó, mi alma se
iluminó, y aquella rosa marginada floreció con el mayor esplendor que
ninguna estrella podría imitar...
Ya no soy un simple cero a la izquierda. No. Y si tengo que serlo... Seré tu cero
a la izquierda. Me haces sentir especial... Haces que crea que soy tan
bonita como las demás chicas... incluso más que ellas... Que, según tú,
no hay nadie mejor para ti... ¿Y sabes qué te digo...?
Que te amo más que a nada en este mundo.
Mucha gente se atreve a decir que la distancia es sinónimo de olvido. Yo creo que se equivocan, y mucho. La distancia separa personas, no corazones. Pero por si acaso... Te prometo amor eterno... Porque, gracias a ti, creo que no estoy tan mal si he conseguido enamorarte...
To: I.E.








No hay comentarios:
Publicar un comentario