¡En efecto, señoras y señores! ¡El gran día ha llegado! Sí, hijos, sí, esta entrada es para dar publicidad, jojojo. ¡Vuestra usercilla se ha hecho Tumblr! O como se escriba esa mierda.D<
¿Listos para desvariar conmigo con todo lo que rebloguee/suba? :DD (Si no os gusta, tenéis tres opciones: o pasáis de mí, u os jodéis, u odiáis a la persona que me ha metido en esto ~>http://foldedpaperbird.blogspot.com/ ¡Cuidado, también se hace llamar @GirlBehindBooks. [?])
¡Pues aquí os dejo el link para que gocéis como perras! ♥ http://yulinekanda.tumblr.com/ Y de paso... aprovecho y os meto el Twitter. -Yao- https://twitter.com/BlingerPrincess (Sí, tengo dos 'apodos' por así decirlo: Yuline Kanda y Blinger Princess. Molan, ¿a que sí? *^*)
Las personas ni somos mejores ni peores unas respecto a otras; simplemente, somos distintas.
La sociedad que hoy en día conocemos se ha forjado a base de ciertos estereotipos que parecen marcar la diferencia entre las personas guays y los pringados. Sin embargo, esas ideas infundadas sobre la gente que hay a nuestro alrededor sólo existen en la mente de los verdaderamente pringados, ¿y quiénes son esos? Irónicamente, son los que se creen guays.
Ir por ahí de chulo, creyéndote mejor que nadie y queriendo liderar cada una de las situaciones que surgen ante tus ojos no te convierte en una persona guay. Ir por ahí lastimando a los demás, riéndote de sus desgracias, usando a la gente como un vaso de plástico de usar y tirar no te convierte en una persona guay, por mucho que lo pienses. Es más, ese tipo de personas queda muy lejos de ser alguien digno de admiración. Ese tipo de personas se convierte en basura.
Analizando al resto de la población según el criterio de los estereotipos, quedan los pringados. ¿Definición de este 'tipo' de personas? Gente especial que se aleja del individualismo de cualquiera que trate de cambiar su modo de ser, su personalidad, su encanto. Gente especial que es marginada por no querer ser guiada por la masa, sino que toma sus propias decisiones, pasando de las tonterías que puedan imponer los demás. Gente especial que, día tras días, se ve sofocada por cualquier tipo de sufrimiento proveniente de la otra clase de personas, que intentan alejarse lo más posible de esa sociedad por miedo a convertirse en basura como ellos. Gente especial que en ese intento por huir de todo lo demás, pierde lo más valioso para salir adelante: el autoestima.
¿Por qué la gente que no hace nada, que es justa y sensata, que tiene las ideas claras sobre lo que quiere y no se deja influir por las idioteces de los demás es la rechazada, cuando debería ser al revés?
En el mundo, no hay personas buenas ni malas, sino diferentes en cuanto a sentimientos, a sensaciones, a gustos y hobbies. Porque a alguien no comparta tus gustos, no quiere decir que los suyos vayan a ser mejor o peor, sino que son diferentes, y por ello nunca deberíamos rebajarnos, más bien lo contrario: estar orgullosos con lo que somos, pasando de la gente, de lo que los estereotipos sociales quieran marcar, porque nada de eso existe salvo en nuestra cabeza, y teniéndola bien amueblada no hay por qué sufrir cuando tonterías abtractas reboten en nuestra cabeza.
No te voy a engañar, digan lo que digan,
estoy segura de que estoy maldita. De lo contrario, ¿por qué habría vuelto a
perder a Allen ahora que por fin sabía que estaba vivo? ¿Por qué habrían tratado
de hereje a Neah y matado a sangre fría, llevándose con eso a mi primer amor? No
me sentía con ganas de nada desde ese momento. ¿Qué haría a partir de ese
suceso? ¿Cómo podría superarlo? Me dieron ganas de intentar suicidarme de
nuevo, de enfermar sin comer, de cualquier cosa que destruyera mi vida. Sin
embargo, para variar, alguien me lo impidió: Muffly.
No tengo ni idea de cómo consigue
animarme en los peores momentos. Ahora entiendo por qué es mi mejor amigo, por
qué lo quiero tanto, por qué si él desapareciera, yo no volvería a ser la
misma. Se ha convertido en un enorme apoyo para mí. Es por eso por lo que a
veces me siento mal estando a su lado. No por él (¡ni mucho menos!), sino
porque temo hacerle daño también, hacer que por mi culpa desaparezca, como ha
ido pasado a lo largo de este tiempo con todos mis… novios.
Cuando conseguí reponerme de los traumas,
nos mudamos a una casita que Muffly había conseguido comprar (aún no logro
entender cómo ni cuándo colectó el dinero necesario para su compra, aunque a lo
mejor fue mera suerte que la encontrara, porque era pequeñita, estaba alejada
de la población, y aún tenía polvo…). Él se encargaba de cuidarme lo mejor que
podía (sí, adoptó su forma humana para poder mantenerse a mi cargo, ¿no es
genial?) y parecía que aquel sería mi futuro, es decir, viviría para siempre
apartada de todo, tan sólo con mi pequeño gollem como única compañía. Al
parecer, estaba equivocada.
Fue una casualidad, una mera coincidencia
que, durante una de las salidas que hicimos juntos a un supermercado, conociera
a un joven que se transformaría en muy poco tiempo en Noah. ¿Quién me iba a
decir a mí que ese muchacho influiría en mi vida tanto como lo está haciendo? En
cuanto vimos que su parte Noah empezaba a aflorar, intenté frenarlo con todo lo
que tenía a mano. Al menos el chaval mostró un poco de colaboración, a pesar de
que el Noah de su interior obtuviera el control y se fuera con los demás que
estaban por allí. Sin embargo, volvimos a coincidir una vez más, y para
agradecerme que lo ayudara en su transformación, él decidió ayudarme a mí a
superar la pequeña depresión de aún se ocultaba en mi corazón.
La razón de que aún estuviera deprimida
no era por Muffly (él se portó genial conmigo), sino porque el cariño que él me
daba como amigo no era suficiente para recuperar mi mal de amores. En cambio,
parece que mi nuevo amigo sí captó esa necesidad. ¿Su nombre? Se llama Riju
Kurokawa, y a lo tonto somos pareja. Todavía me entran los nervios al estar con
él de esta manera, por mi miedo a destruirlo, pero al parecer, él puede con
todo, y si no ha muerto ya, no lo hará nunca…«
Me preparaba ya para dormir cuando Muffly entró de repente en mi habitación. Llevaba un cuadernito entre sus patas, y un bolígrafo. Le pregunté que para qué era eso, puesto que él (que yo sepa) no sabe escribir, y me dijo que era para mí (sí, nos comunicamos, no sabemos ni cómo, pero lo hacemos). Como un diario. Jamás había tenido un diario... Él me contó que debía poner lo más importante que me sucediera, pero... ¿habría hojas suficientes para escribirlo todo? Estaba emocionada. Cogí el boli y me puse a escribir, y... bueno, aquí va la primera hoja de mi diario...
»Querido diario:
Es la primera vez que voy a plasmar todos mis pensamientos, sentimientos y sucesos en papel. Será duro recordar todo el dolor de nuevo, pero Muff me ha dicho que de esta forma lo podría superar mejor... Supongo que quiere que, cuando me canse de leerlo una y otra y otra vez, lo queme y vea arder todo mi dolor. De esa forma seguro que deja de existir...
¿Por dónde podría empezar? Este último mes ha sido brutal... Pero empezaré por recordar a... gente importante para mí. Primero estaba Allen, el amor de mi vida. Aún sigo llorando pensando en el día en el que lo vi morir ante mis ojos. Supongo que esto no podré olvidarlo ni en una hoguera. Sabía que no lo podría superar, jamás. Intenté mil veces suicidarme, y nada... Todavía sigo viva, por culpa, o gracias a Jacob, o Jake, como le decía yo...
Él era un chico león que me encontró por casualidad. También era exorcista, como yo... No sé cómo, pero él consiguió que mi dolor sanara ligeramente mientras me dejaba amarlo. Pero claro... Está claro que, digan lo que digan, yo estoy maldita, y que a todo chico que le dejo entrar acaba muerto. Como él. Sigo viendo su cuerpo tapado bajo una sábana llena de sangre. Si antes estaba mal con lo de Allen, que se le sumara lo de Jacob me terminó por matar. Malditos experimentos de mierda...
En ese momento sí que me quería morir, pero tengo la fortuna de que llegue alguien y me salve. Aunque no estoy segura de si eso es fortuna o desdicha, pues el muchacho que me encontró no terminó tampoco bien. Se llamaba Soul. Me gustaba mucho abrazarlo. Tenía la piel más morena y cálida que jamás había visto... Pero todo lo que empieza, termina, y para variar, fue después de que entrara en mi cuerpo.
Me negó mil veces que yo estuviera maldita, que la gente no se moría después de acostarse conmigo, que no era mi culpa... ¿Entonces por qué a él le pasó lo mismo? Ya iban dos seguidos... Y, a pesar de todo, yo aún seguía pensando en Allen. Quizá porque sabía que algo iba a pasar con él...
Con Jake tuve una misión, y tuvimos que ir al Arca de Noé. Ese sitio era como nuestra Congregación de la Sombra, como su cuartel. No me gustaba. Y eso que había ido allí mil veces con mi hermano mayor, Shiro. Él es un Noah y bueno... a veces me invita a merendar. El caso es que allí tuvimos un encontronazo con Neah, el 14º Noah. Yo no sabía nada, pero al parecer el alma de Allen se había quedado conmigo... Y ese Noah me lo arrebató. ¿Casualidad? No creo, pero seguí llorando.
Todas y cada una de las noches que pasaba sola me las pasaba llorando. Y estaba harta. Un día por la noche me escapé de la Orden, y... ¡sorpresa! Neah me esperaba, y con él, Allen. Comparten cuerpo, y me resulta muy duro intentar besar a Allen cuando está fuera y que de golpe cambien los papeles...
Aún así, como dice la frase, 'el roce hace el cariño', y poco a poco me fui acostumbrando a que Neah estuviera conmigo. Sabía que con él estaba mi niño, así que supongo que no era tan malo. No, claro que no. Tantos traumas y depresiones por culpa de mis amoríos rotos acabaron por cerrarme el estómago y hacer que mi cuerpo adelgazara de una forma horrible. Era una enfermedad, y de las malas: la anorexia. Lo pasé fatal. No podía comer nada, y tenía hambre. Todo lo que me conseguía tragar, lo acababa vomitando... Y no sabía por qué... pero Neah sufría por mí. Él me ayudaba a comer un poco, a superar mi enfermedad. Creo que los Noah no son tan malos... Vale que quieran destruir la humanidad y odien a los exorcistas como yo, pero hay excepciones y... me encanta.
Con mucho esfuerzo, conseguí reponerme. ¡Ahora ya estoy tan guapa como siempre! Muffly también parecía muy preocupado. Él me ha acompañado desde que vi la luz a los 4 años (sí, suena raro, pero... uh... yo nací a mi vida actual con esa edad), y se ha convertido en mi mejor amigo. Ya ves... era el único que me abrazaba cuando más lo necesitaba. Y es que ahora es capaz de hacerse humano. Lo más gracioso es que, desde que descubrimos ese cambio, ya no quiere volver a su forma de gollem, sino que lo único que quiere es abrazarme y consolar mis llantos. ¿Qué haría yo sin él?
Para terminar, me gustaría añadir un detalle al diario: he dejado la Congregación. Ya no quiero pelear más, estoy cansada de tanto dolor... Para mí, Dios ya no existe... Si de verdad me demostrara que está ahí, yo lo tendría en estima, pero se ve que ya no me quiere y me ha dado la espalda. Ahora tengo que caminar sola contra todo. Espero que al menos Neah me deje estar con Allen más rato a solas. Con él no quiero llorar, sólo sonreír... Me hace sentir un calorcito en el pecho muy confortable... Ojalá fuera todo como era en un principio...«
→Imagen de Muffly (forma gollem) en la entrada || 6 ||←
∞ Raza: Gollem.
∞ Sexo: Desconocido, aunque se cree que es macho. ∞ Dueña: Yuline Kanda.
∞ Rasgos: Muffly se caracteriza por ser una bolita negra brillante de 10 cm
de diámetro, en cuyo centro hay un gran ojo blanco con una pupila ovalada de
color negro. Sobre la esfera tiene dos cuernos pequeños de color grisáceo, al
igual que las patitas, situadas en la parte inferior. En la parte de atrás
tiene una larga y fina cola negra que termina en una especie de llama de color
gris, con una espiral en pleno centro. A ambos lados, dos alas de murciélago
negras, cuya membrana es gris.
∞ Personalidad: Siempre está atento y cuida de su compañera, velando por su
seguridad. Muestra su felicidad volando en círculos alrededor de la persona que
lo hace feliz, cerrando la pupila en forma de arco ∩. Adora a Yuline, y siempre
se resguarda en su escote o en las mangas de su uniforme. Cuando se enfada por
algo, empieza a dar cabezazos y placajes a la gente, mostrando su descontento,
aunque a veces toma tanta velocidad que termina dejando inconsciente a los
demás. Sin embargo, a pesar de todo, es un gran amigo de confianza, porque
siempre está atento a todo lo que le cuentan, sirviendo de desahogo por culpa
de los problemas, aunque al no tener boca no puede dar su opinión, pero lo
intenta por todos los medios posibles.
∞ Poderes: El poder de Muffly consiste en la adivinación del futuro. Cuando
ve alguna premonición, la llama grisácea de su cola empieza a brillar con
fuerza, y en ese momento, quien lo toque puede ver el futuro. Sin embargo, eso
sólo le es permitido a Yuline, aunque en ocasiones límite puede dejarle a
alguien más que tenga sus visiones.
∞ Curiosidades: A causa de una poción del laboratorio científico, Muffly fue
convertido en humano. Ahora, cada vez que use esa poción, podrá hacerse humano
y ayudar de más maneras a Yuline. En esa forma, es un chico que aparenta unos 17 años, alto (puede llegar a medir 1,70 m) y fuerte, de ojos grises y pelo azabache. Mantiene sus cuernos y su cola de forma gollem,
aunque sigue pudiendo ver el futuro por sus visiones. En el fondo, está
enamorado de Yuline, aunque ninguno de los dos lo sabe.
Quizá esta entrada me salga corta, o muy larga, pero sentía la necesidad de darle las gracias a todas y cada una de las personitas que, a pesar de estar kilómetros lejos de mí, son capaces de tocar mi corazón con una calidez tremenda y sacarme una enorme sonrisa cuando más lo necesito.
¿Qué sería yo sin ellos? Seguramente habría desaparecido hace tiempo... Realmente son geniales (sí, hoy estoy ñoña, ¿qué pasa? ¬¬), y es que hemos pasado tantos buenos ratos juntos que más que amigos virtuales los considero mi 'FAMILIA'.
¿Que estamos lejos? ¡Que le den a la lejanía! ¡LA DISTANCIA SEPARA PERSONAS, NO CORAZONES! Conocí tanta gente maravillosa que me es imposible imaginar ahora mi vida sin ellos, porque a pesar de estar separados, en nuestro interior siempre seremos uno.
De verdad... Gracias a todos, ¡sois lo mejor de mi vida! (Vamos, que aún lloro). Ojalá algún día nos veamos frente a frente para abrazarnos de verdad, y no en sueños... ¡Os quiero!
P.D.: Prometedme que no cambiaréis nunca, sois lo mejor que tengo, y para mí sois perfectos como sois.
Natseon geu
eolgullo dagawatdeon
Cheotnune modeun geol ppaeatgyeotdeon
Nan byeonhaebeoryeosseo neon modu bakkwobeoryeosseo
Oh la – la – la – la – la – la – la – la – la – la
Bokjaphan nae meori sok eojireopge heundeullyeodo
Geu teum sai ttak hana banjjakgeorineun geon baro neo
Can’t get you out of my head neol wonhae
Cheon beoneul saenggakhaebwado geurae
Majimagui kkeute nuga neol jikineunji bwa
Oh la – la – la – la – la – la – la – la – la – la
Can’t get you out of my head neol wonhae
Cheon beoneul saenggakhaebwado geurae
Majimagui kkeute nuga neol jikineunji bwa
Oh la – la – la – la – la – la – la – la – la – la
Eoduun georie buri kyeojyeo ogo dasi neoreul chaja hemaego isseo
Natseon eodumman sone namaisseo
Nae nuneul seuchyeo gan dwitmoseube daeumiran giyak eomneun mal
Ppun
Natseon geu eolgullo dagawatdeon
Cheotnune modeungeol ppaeatgyeotdeon
Nan byeonhaebeoryeosseo neon modu bakkwobeoryeosseo
Oh la – la – la – la – la – la – la – la – la – la
Can’t get you out of my head neol wonhae
Cheon beoneul saenggakhaebwado geurae
Majimagui kkeute nuga neol jikineunji bwa
Oh la – la – la – la – la – la – la – la – la – la
Natseon geu eolguri deo isang natseolji anhajyeo
Ddok barohae neon joengmal bad
boy
Sarangbodan hogishimbbun
Geu dongan nan neo ddaeme ggambbak
Sogaseo neomeogangeoya
Neon jaemi eobseo maeneo eobseo
Neon devil devil neon neon
Ne haendeupon sumanheun namja
Han geuljaman bakkun yeoja
Nae kkoggaji yeokgyeoun perfume
Nugu geonji seolmyeong haebwa
Neon na mollae nugul mannaneun
Ggeumjjikhan geu beoreut mot gochyeotni
Ddwieo bwado sonbadak aningeol
You better run run run run run
Deoneun mot bwa geodeocha jullae
You better run run run run run
Nal butjabado gwanshim ggeodullae hey
De meotjin naega dweneun nal
Gapajugesseo itjima
You better run run run run run
Ddak geollyeoseo yagollyeoseo
Run devil devil run run
Nae gyeoteseo salmyeoshi heulgit
Dareun yeojal ggok heultobwa
Na obseul ddaen neon super playboy
Gogae ddeuro daedapaebwa
Neon jami eobseo maenao eobseo
Neon devil devil neon neon
You better run run run run run
Deoneun mot bwa geodeocha jullae
You better run run run run run
Nal butjabado gwanshim ggeodullae hey
De meotjin naega dweneun nal
Gapajugesseo itjima
You better run run run run run
Ddak geollyeoseo yagollyeoseo
Run devil devil run run
Neon jami eobseo maenao eobseo
Run devil devil run run
Yae na gateunae eodido eobseo
Janmeori geulyeoseo shilmang haesseo
Nan gyenedeul boda deo daedan hae
Neo geureohke keoseo mwo dwellae
Ggabulji mallaettji
Neol saranghae jul ddae jal haretji
You better run run run run run
Deoneun mot bwa geodeocha jullae
You better run run run run run (Run run run)
Nal butjabado gwanshim ggeodullae hey
De meotjin naega dweneun nal
Gapajugesseo itjima
You better run run run run run (You better, run run run!)
E neolbeun sesang baneun namja
Neo hana bbajyeobwattja
Ggok naman bwajul meotjin namja
Nan gidarillae honja
Todos hemos usado a este bonito pokémon como putón en la guardería... -YAO- Y es que... ¿Qué forma es más fácil para clonar que teniendo un chicle dispuesto a que se lo tiren? (?)
Como bien sabéis, en las guarderías pokémon, TODO se reproduce por huevos... Pues ditto no. ¿Y cómo se reproduce ditto entonces? Por folling. Aquí de huevos nanai. A pesar de que todos los pokémon, sean mamíferos o no, se reproduzcan por huevos, los chicles putones no...
Y la pregunta del millón... e//e ¿De dónde narices salen los ditto? Muy simple. ¿Sabéis de la existencia de las mierdecillas esas negras de las aceras? Sí, son chicles mascados (SÍ, ESOS QUE TIRAS AL SUELO CUANDO SE LE VA EL SABORCITO O TE DUELE LA BOCA DE TANTO MASTICAR, SÍ, SÍ, ESOS). Tras años y años pudriéndose, se crea vida, un ecosistema muy bonito (?), y de ahí salen los ditto. 8D
→ J-Á, CLONÁIS POKÉMON CON CHICLES MASCADOOOS~ (ya me suicido...) ← Entrada chorra donde las haya. (H)
La felicidad es... la ausencia del miedo. Si tienes miedo, te asustas y te preocupas por todo, dejando tu estado de ánimo correr a su suerte hacia la parte más profunda de tu corazón, llegando a la tristeza. En esos momentos, sólo intentas aferrarte a lo más cercano que haya, sin pensar en si acaso puede dañar a esa persona...
Yo sólo me considero feliz alrededor de la gente a la que de verdad quiero, y de la que de verdad me quiere, porque de esta forma estoy totalmente segura de que con ellos nunca... NUNCA tendré miedo. ¿Por qué lo sé? Porque... me siento afortunada de tener a las mejores personas del mundo a mi lado. Os quiero.
Acababa
de volver de un largo paseo acompañada de mi pequeño gollemcito,
Muffly. La verdad, siempre está ahí cuando lo necesito. No sé cómo puede
ser tan atento conmigo y escuchar todo lo que le digo. ¿No se cansará
de oírme? A veces le he preguntado, pero siempre ha negado con esa
'sonrisa' que sólo yo le encuentro.
Subí
a mi habitación y cerré las cortinas. Necesitaba un descanso de tanta
caminata por la cuidad, así que abrí la cama y, sin cambiarme de ropa ni
nada, me metí bajo las sábanas y me dormí.
Ni
siquiera fui consciente de que acabara sumida en un profundo sueño. Lo
único que sé es que soñé con Muffly. Pero no era el Muffly que yo
conocía. Era humano. Pelo negro azabache, ojos grises plata. Muy guapo
en sí. ¿Cómo lo reconocí? Bueno... Vi en él la sonrisa que siempre me
dedicaba mi gollem.
La pregunta es... ¿Fue de verdad un sueño, o en cierto modo Muffly acabó siendo humano?
→ Mientras Yuline dormía...
"¿Yuline?",
pensaba la pequeña bolita alada, viendo que su dueña se había quedado
dormida al poco de acostarse. Al parecer, se había vuelto a quedar solo
mientras ella descansaba. Normalmente, el gollem se habría metido en su
escote, como hacía siempre que la joven exorcista no lo 'necesitaba' o
cuando él también quería dormir un rato; pero esa vez fue diferente.
La
puerta estaba ligeramente entornada, y la bolita aprovechó para salir
del cuarto sin molestarla. "¿Dónde podría ir?", se preguntaba para sí.
Era una pena estar únicamente constituido por un cuerpecito redondo, dos
cuernos, cuatro patitas, una cola larga pero finita, dos alas de
murciélago y un ojo, careciendo de boca. "Seguramente, si tuviera boca y
pudiera hablar con mi dueña, ella no se sentiría a veces tan sola..."
Siguió
rondando por la nueva Congregación. Estaba tan cambiada y había pasado
tanto tiempo en la Delegación de Asia que casi se pierde unas cuantas
veces, aunque milagrosamente recordaba un poco los pasillos antiguos que
quedaban.
De
repente, tuvo una idea. "Si no puedo hablarle así... ¿Por qué no
convertirme en un humano, como ella? Así la podría abrazar y consolar
cuando estuviera triste..." Y con ese plan en mente, voló rápido hacia
el laboratorio de la Orden.
La
puerta era de hierro, y estaba cerrada a cal y canto. Vaya, qué
problema. ¿Cómo conseguiría pasar ahora? Se agazapó en el suelo,
esperando por si algún científico entraba o salía de allí, tomando la
oportunidad de entrar; aunque el tiempo pasaba y nadie cruzaba la
puerta, así que aburrido, se echó una siestecita en el suelo.
Sin
embargo, su pequeña siesta pronto se vio interrumpida por un chirrido
desagradable proveniente de la puerta de hierro del laboratorio, de la
que un par de científicos salían hablando sobre unos papeles acerca de
las inocencias.
Allí
estaba su oportunidad para entrar, así que batió las alas con fuerza y
se coló dentro del laboratorio, cerrándose la puerta tras de sí. Todo
estaba lleno de probetas, sustancias raras cuyos colores parecían el
mismo arco iris, reglas, metros, y hasta objetos propios de quirófanos. "¿Por
dónde estarán las sustancias que aún no han sido probadas?", se repetía
de nuevo. Estaba cansado de tanto buscar. La última vez que le pasó eso
fue hace mucho, y ya no se acordaba del color del líquido que se le
derramó encima junto con Timcanpy por culpa de una riña que tuvieron. De
golpe, por no haber prestado mucha atención al camino por el que iba,
terminó chocándose con varias probetas, tirando el contenido que había
en éstas, que se mezclaron en el suelo. La reacción no tenía buena
pinta: un mejunje de color verdoso bastante oscuro, del cual emanaban burbujas sin parar, que desprendía un olor un tanto raro (aunque Muffly no lo percibió porque no tiene nariz ni nada). Al
ver que aquellas burbujas cada vez eran más y más grandes, y que aquel
líquido verde se iba expandiendo, se asustó. Quería volar lejos de allí,
ocultarse, esconderse donde fuera, aunque olvidó un pequeño detalle: la
puerta se había cerrado, y con sus pequeñas patitas no la podría abrir. Entonces,
ocurrió. Una gran explosión estalló dentro del laboratorio, justo donde
Muffly estaba. El ruido que provocó fue tan grande que todo el edificio
de la Orden tembló, asustando tanto a científicos como a exorcistas. Y
cómo no, Yuline despertó...
→ Tras el despertar de Yuline...
—¡Agh! —Grité. Había tenido despertares muy malos a lo largo de mi vida, pero ése fue el peor.— ¿Qué demonios ha pasado...?
Miré
a mi alrededor. Todo parecía normal a pesar de que el armario que había
al lado de mi cama aún estaba un poco temblando por las ondas sonoras,
al igual que mi cama. Sin embargo, aún seguía notando algo raro en el
ambiente, hasta que caí en la cuenta de que Muffly no estaba en la
mesita ni dentro de mi camiseta.
—¿Muffly? ¿Dónde te has metido? —Preguntaba
al aire, buscándolo por encima del armario, o debajo de la cama,
pensando que del estruendo se podría haber asustado.— Vamos, sal de donde quiera que estés...
Seguí
llamando a mi compañero, pero no aparecía. ¿Dónde podría estar? En mi
cuarto seguro que no, y si no salía de allí y me ponía a buscarlo por
toda la Congregación, no aparecería.
En
cuanto abrí la puerta, un asqueroso humo verdoso inundó todo mi cuarto.
No podía ver ni respirar; el olor era insoportable. De repente, escuché
una voz que me llamaba. Era Johnny, y entre tartamudeos suyos conseguí
entender algo de lo que me decía:
—¡Yuline, Yuline! ¡¿Estás bien?! —Esas fueron sus primeras palabras. Me animaba saber que al menos había gente allí que se preocupara por mí.—
¡Ha habido una explosión en el laboratorio, y cuando algunos de los
científicos han entrado para saber qué ocurría, hemos encontrado a un
chico moreno sin ropas tirado en el suelo!
No
sabía por qué, pero al escuchar a Johnny decir eso, me dio un vuelco al
corazón. Quizá fueran paranoias mías, o quizá fuera otro chico, pero lo
que yo sentía era algo tan extraño que me hizo pensar por un momento
que aquel chico era mi Muffly, mi gollemcito.
Crucé
los pasillos de la Orden tan rápido que ni me di ni cuenta (de verdad,
no sabía que eso de 'ser más rápida que la velocidad de la luz' lo
hubiera hecho posible sin activar mi inocencia) y llegué al fin al
laboratorio. Cómo no, los científicos no me dejaron entrar, aunque,
francamente, me dio igual. Un toque de los brazaletes entre sí, y mi
inocencia estaba activada (y cómo me mola activar la inocencia sin
necesidad para ver la llamita roja de mi ojo izquierdo... bueno, a lo
que iba). Me convertí en electricidad, y los electrones viajaron a
través de los cables de la luz, consiguiendo pasar al laboratorio sin
que me vieran. Fue entonces cuando vi a un grupo de hombres al lado de
un joven bastante mono echándole la bronca.
—Eh, eh, ¿qué pasa aquí? —Pregunté.
Los hombres me miraron con indiferencia y ni se dignaron a responder.
Ya saben ahora por qué odio a la escuadrilla de mi 'jefe', Leverrier,
aunque jamás lo he considerado jefe en absoluto.
Viendo
que no iba a conocer la causa de que tanto tío se juntara en aquella
sala, miré al chico, dispuesta a preguntarle a él, aunque al verlo, mis
palabras colapsaron y no pude hablar. Aquel cabello azabache, aquellos
ojos plateados, ese cuerpo tan blanco... Y esa sonrisa que apareció en
su cara nada más mirarlo. Sin duda, era él.
—¡¿Muffly?! —Grité impresionada, sin importarme que aquellos tipos me estuvieran viendo.
—¡Ama! —Dijo él. Realmente, nunca lo había oído hablar, pero su voz era tan dulce y adorable que casi olvido que era mi gollem.
—¿Dónde te habías metido? —Le
pregunté tirándome al suelo ante él y abrazándolo con fuerza. Para ser
una bolita negra con alas, de forma humana estaba bastante fuerte...
—Pues...
Sabía que te sentías mal. Siempre tienes esa mirada tan triste en tus
ojos, y quería animarte con algo... Pensé que como no puedo hablar ni
nada de eso, no estarías feliz conmigo...
—¿Cómo que no? ¡Jo, si eres el mejor del mundo! —De
la ilusión que me hicieron sus palabras, acabé echándome sobre él.
Fallo mío: no recordaba que no llevaba ropa y que lo único que lo cubría
era una camisa larga que le habían dejado.
—¿Entonces... ahora estás enfadada por haberme hecho humano?
—No, claro que no... No podría enfadarme contigo~.
Tras
una larga charla con Muff y los hombres que guardaban el laboratorio,
nos dejaron salir de allí, viendo que él era mío. Ahora que era un
humano como todos, debería tener los recursos básicos que tienen los
demás chicos, como ropa y esas cosas... Aunque fijándome bien, muy
normal Muffly no era: aparte de su pelo negro y ojos grises, aún se le
notaban los cuernecitos sobre su cabeza, y lo mismo ocurría con su
colita.
Ya comenzaba a añorar a
mi pequeño Muffly, aunque ahora estaba conmigo en persona, literalmente,
y ambos sabíamos que aún nos quedaban cosas por vivir antes de su
vuelta a su forma original. Le comenté a Komui lo que había ocurrido, y
me asignó la misión más divertida que hubiera podido tener en años:
cuidar de Muff hasta que volviera a su forma.
Al
parecer, el efecto de aquella mezcla tan rara que se había producido en
el laboratorio se pasaría al cabo de una semana. ¡Y mejor! Así tendría
toooda una semana entera para dedicarla a mi pequeño y adorable
gollemcito. Así que... próxima misión: Muffly.
Querida
plagiadora, tenía que decirte que muchas gracias por copiarme, por
arruinar mi vida intentando parecerte a mí, por quitarme mis fotos y
editarlas a tu antojo, por clonar mi ficha con tus estúpidos datos y por
querer hacerme vivir a la sombra de algo que YO he creado.
Por
todo eso, te doy las gracias, ya que, aparte de haberme hecho querer
matarte, rajarte, asesinarte, destriparte, descuartizarte, y mil cosas
horrendas más que se me pudieran ocurrir por mi (a veces) perversa
mente, me has hecho abrir los ojos y ver que soy tan sumamente genial
que me plagian, que tengo una imaginación de la que sentirme orgullosa,
que mis pjs son la hostia en patinete, y que soy una estrellaza que
eclipsa a todos los envidiosos y envidiosas.
Sin embargo, ten cuidado, porque ya te tengo fichada, plagiadora mía. Y no, esta vez te hundiré aún más abajo. Hala, a mamarla.
→ Con amor, de Yuline Kanda, la verdadera exorcista eléctrica.
Voy a contarte algo... Es un secreto, así que no se lo cuentes a nadie...
En mi cuarto, tengo dos ositos escondidos bajo la cama. Ambos son muy importantes para mí, pero yo quiero regalarte uno...
¿Sabes? Se llaman Migo y Tigo. Tú te quedarás conmigo, y yo me quedaré contigo. Es una promesa, cuídalo bien... Porque en el fondo de ese pequeño osito de peluche se esconde mi corazón...