martes, 16 de octubre de 2012

|| 18 || Yuline Kanda ▬ DIARIO (II)

»Querido diario:

  No te voy a engañar, digan lo que digan, estoy segura de que estoy maldita. De lo contrario, ¿por qué habría vuelto a perder a Allen ahora que por fin sabía que estaba vivo? ¿Por qué habrían tratado de hereje a Neah y matado a sangre fría, llevándose con eso a mi primer amor? No me sentía con ganas de nada desde ese momento. ¿Qué haría a partir de ese suceso? ¿Cómo podría superarlo? Me dieron ganas de intentar suicidarme de nuevo, de enfermar sin comer, de cualquier cosa que destruyera mi vida. Sin embargo, para variar, alguien me lo impidió: Muffly.


  No tengo ni idea de cómo consigue animarme en los peores momentos. Ahora entiendo por qué es mi mejor amigo, por qué lo quiero tanto, por qué si él desapareciera, yo no volvería a ser la misma. Se ha convertido en un enorme apoyo para mí. Es por eso por lo que a veces me siento mal estando a su lado. No por él (¡ni mucho menos!), sino porque temo hacerle daño también, hacer que por mi culpa desaparezca, como ha ido pasado a lo largo de este tiempo con todos mis… novios.


  Cuando conseguí reponerme de los traumas, nos mudamos a una casita que Muffly había conseguido comprar (aún no logro entender cómo ni cuándo colectó el dinero necesario para su compra, aunque a lo mejor fue mera suerte que la encontrara, porque era pequeñita, estaba alejada de la población, y aún tenía polvo…). Él se encargaba de cuidarme lo mejor que podía (sí, adoptó su forma humana para poder mantenerse a mi cargo, ¿no es genial?) y parecía que aquel sería mi futuro, es decir, viviría para siempre apartada de todo, tan sólo con mi pequeño gollem como única compañía. Al parecer, estaba equivocada.


  Fue una casualidad, una mera coincidencia que, durante una de las salidas que hicimos juntos a un supermercado, conociera a un joven que se transformaría en muy poco tiempo en Noah. ¿Quién me iba a decir a mí que ese muchacho influiría en mi vida tanto como lo está haciendo? En cuanto vimos que su parte Noah empezaba a aflorar, intenté frenarlo con todo lo que tenía a mano. Al menos el chaval mostró un poco de colaboración, a pesar de que el Noah de su interior obtuviera el control y se fuera con los demás que estaban por allí. Sin embargo, volvimos a coincidir una vez más, y para agradecerme que lo ayudara en su transformación, él decidió ayudarme a mí a superar la pequeña depresión de aún se ocultaba en mi corazón.


  La razón de que aún estuviera deprimida no era por Muffly (él se portó genial conmigo), sino porque el cariño que él me daba como amigo no era suficiente para recuperar mi mal de amores. En cambio, parece que mi nuevo amigo sí captó esa necesidad. ¿Su nombre? Se llama Riju Kurokawa, y a lo tonto somos pareja. Todavía me entran los nervios al estar con él de esta manera, por mi miedo a destruirlo, pero al parecer, él puede con todo, y si no ha muerto ya, no lo hará nunca…«




No hay comentarios:

Publicar un comentario