Me preparaba ya para dormir cuando Muffly entró de repente en mi habitación. Llevaba un cuadernito entre sus patas, y un bolígrafo. Le pregunté que para qué era eso, puesto que él (que yo sepa) no sabe escribir, y me dijo que era para mí (sí, nos comunicamos, no sabemos ni cómo, pero lo hacemos). Como un diario. Jamás había tenido un diario... Él me contó que debía poner lo más importante que me sucediera, pero... ¿habría hojas suficientes para escribirlo todo? Estaba emocionada. Cogí el boli y me puse a escribir, y... bueno, aquí va la primera hoja de mi diario...
»Querido diario:
Es la primera vez que voy a plasmar todos mis pensamientos, sentimientos y sucesos en papel. Será duro recordar todo el dolor de nuevo, pero Muff me ha dicho que de esta forma lo podría superar mejor... Supongo que quiere que, cuando me canse de leerlo una y otra y otra vez, lo queme y vea arder todo mi dolor. De esa forma seguro que deja de existir...
¿Por dónde podría empezar? Este último mes ha sido brutal... Pero empezaré por recordar a... gente importante para mí. Primero estaba Allen, el amor de mi vida. Aún sigo llorando pensando en el día en el que lo vi morir ante mis ojos. Supongo que esto no podré olvidarlo ni en una hoguera. Sabía que no lo podría superar, jamás. Intenté mil veces suicidarme, y nada... Todavía sigo viva, por culpa, o gracias a Jacob, o Jake, como le decía yo...
Él era un chico león que me encontró por casualidad. También era exorcista, como yo... No sé cómo, pero él consiguió que mi dolor sanara ligeramente mientras me dejaba amarlo. Pero claro... Está claro que, digan lo que digan, yo estoy maldita, y que a todo chico que le dejo entrar acaba muerto. Como él. Sigo viendo su cuerpo tapado bajo una sábana llena de sangre. Si antes estaba mal con lo de Allen, que se le sumara lo de Jacob me terminó por matar. Malditos experimentos de mierda...
En ese momento sí que me quería morir, pero tengo la fortuna de que llegue alguien y me salve. Aunque no estoy segura de si eso es fortuna o desdicha, pues el muchacho que me encontró no terminó tampoco bien. Se llamaba Soul. Me gustaba mucho abrazarlo. Tenía la piel más morena y cálida que jamás había visto... Pero todo lo que empieza, termina, y para variar, fue después de que entrara en mi cuerpo.
Me negó mil veces que yo estuviera maldita, que la gente no se moría después de acostarse conmigo, que no era mi culpa... ¿Entonces por qué a él le pasó lo mismo? Ya iban dos seguidos... Y, a pesar de todo, yo aún seguía pensando en Allen. Quizá porque sabía que algo iba a pasar con él...
Con Jake tuve una misión, y tuvimos que ir al Arca de Noé. Ese sitio era como nuestra Congregación de la Sombra, como su cuartel. No me gustaba. Y eso que había ido allí mil veces con mi hermano mayor, Shiro. Él es un Noah y bueno... a veces me invita a merendar. El caso es que allí tuvimos un encontronazo con Neah, el 14º Noah. Yo no sabía nada, pero al parecer el alma de Allen se había quedado conmigo... Y ese Noah me lo arrebató. ¿Casualidad? No creo, pero seguí llorando.
Todas y cada una de las noches que pasaba sola me las pasaba llorando. Y estaba harta. Un día por la noche me escapé de la Orden, y... ¡sorpresa! Neah me esperaba, y con él, Allen. Comparten cuerpo, y me resulta muy duro intentar besar a Allen cuando está fuera y que de golpe cambien los papeles...
Aún así, como dice la frase, 'el roce hace el cariño', y poco a poco me fui acostumbrando a que Neah estuviera conmigo. Sabía que con él estaba mi niño, así que supongo que no era tan malo. No, claro que no. Tantos traumas y depresiones por culpa de mis amoríos rotos acabaron por cerrarme el estómago y hacer que mi cuerpo adelgazara de una forma horrible. Era una enfermedad, y de las malas: la anorexia. Lo pasé fatal. No podía comer nada, y tenía hambre. Todo lo que me conseguía tragar, lo acababa vomitando... Y no sabía por qué... pero Neah sufría por mí. Él me ayudaba a comer un poco, a superar mi enfermedad. Creo que los Noah no son tan malos... Vale que quieran destruir la humanidad y odien a los exorcistas como yo, pero hay excepciones y... me encanta.
Con mucho esfuerzo, conseguí reponerme. ¡Ahora ya estoy tan guapa como siempre! Muffly también parecía muy preocupado. Él me ha acompañado desde que vi la luz a los 4 años (sí, suena raro, pero... uh... yo nací a mi vida actual con esa edad), y se ha convertido en mi mejor amigo. Ya ves... era el único que me abrazaba cuando más lo necesitaba. Y es que ahora es capaz de hacerse humano. Lo más gracioso es que, desde que descubrimos ese cambio, ya no quiere volver a su forma de gollem, sino que lo único que quiere es abrazarme y consolar mis llantos. ¿Qué haría yo sin él?
Para terminar, me gustaría añadir un detalle al diario: he dejado la Congregación. Ya no quiero pelear más, estoy cansada de tanto dolor... Para mí, Dios ya no existe... Si de verdad me demostrara que está ahí, yo lo tendría en estima, pero se ve que ya no me quiere y me ha dado la espalda. Ahora tengo que caminar sola contra todo. Espero que al menos Neah me deje estar con Allen más rato a solas. Con él no quiero llorar, sólo sonreír... Me hace sentir un calorcito en el pecho muy confortable... Ojalá fuera todo como era en un principio...«